Coronavirus, Entrevista, Justicia

CORONAVIRUS Y DERECHO. ENTREVISTA A JAVIER JUNCEDA MORENO

JUNCEDAEspaña al igual que el resto de los países del mundo está atravesando una de las más graves crisis sanitarias que lleva a la Organización Mundial de la Salud, el 12 de marzo, a hablar de pandemia en lugar de brote de coronavirus, dado el elevado número de contagios.

Nos encontramos sumidos en una situación de caos y temeridad, desde el punto de vista sanitario. Pero el problema no queda ahí y, desgraciadamente, ya comenzamos a hablar de crisis económica que afecta a las grandes y pequeñas empresas, sin distinción alguna.

Ante estas circunstancias nos ponemos en contacto con JAVIER JUNCEDA MORENO, Académico de Jurisprudencia, profesor y doctor en derecho, letrado en ejercicio del despacho Junceda Abogados, y autor/coautor de más de un centenar de obras y artículos.

1.- En primer lugar, nos gustaría saber cómo se encuentra usted. ¿Cómo está viviendo anímicamente esta etapa?

R- Qué tal Emma, gracias por acordarte de mí para esta iniciativa, que encuentro formidable. Estamos bien, gracias a Dios, con la natural preocupación sanitaria y la adicional de la catástrofe socioeconómica asociada. Al inicio de la epidemia advertí de la doble peste que debíamos combatir: la vírica y la derivada de la parálisis del país. El tiempo dirá si eran posibles otras fórmulas para luchar contra la epidemia sin hundir de forma tan acusada y generalizada la economía. Tal vez haber establecido rigurosas normas de higiene en las actividades laborales y la vida ciudadana pudieran haber dado mejores resultados, junto a la apelación a la responsabilidad personal y el aislamiento estricto de los enfermos diagnosticados, como han hecho en otros países europeos. Aquí aún estamos muy lejos desgraciadamente de eso.

2.- ¿Cree que el Estado de Alarma ha sido la medida idónea y las sucesivas prórrogas que se están adoptando o cabrían otras posibilidades legales?

R- En su momento, me pareció de libro la declaración del estado de alarma, porque la ley orgánica reguladora lo establecía para casos de epidemias. Ahora bien, una vez que se desarrolló normativamente advertí que introducía contenidos genuinos del estado de excepción, como la suspensión de los derechos de libertad de circulación, por ejemplo. Sostener que el confinamiento es una mera limitación de ese derecho fundamental (algo que se permite al estado de alarma) y no su supresión (posible solo en la excepción y el sitio), es no haberse leído ni el artículo 55.1 de la Constitución ni lo que prevé el artículo 20 de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, especialmente su número 1, que es lo que reproduce expressis verbis el Decreto de Alarma en su célebre artículo 7. La libertad, dada su enorme trascendencia, solo puede ceder ante situaciones verdaderamente extraordinarias, y esas son las previstas para el estado de excepción. Quienes han defendido lo contrario suelen tener una idea de las Constituciones sin ese aroma liberal que le es tan característico. Siempre acostumbro a decir que un totalitario metido a constitucionalista es como un vegano trabajando de cocinero en un asador de carnes a la brasa.

3.- ¿Por qué se habla de Estado de Alarma y no de Excepción?

R- Porque la Ley orgánica identifica a las epidemias dentro de las causas que pueden declarar ese estado. Lo que sucede es que han declarado una alarma con contenido de excepción, y ahí está el problema. Eso puede suponer no solo la nulidad de las sanciones que se puedan imponer por incumplir el confinamiento, sino también la de aquellas otras actuaciones que pudieran haber supuesto limitaciones a los ciudadanos o empresas que no tenían el deber de soportar con arreglo a derecho. Piensa, por ejemplo, que el estado de excepción exige que se establezca un régimen sancionador específico, que aquí en la alarma no existe. Se está sancionando a personas sobre tres leyes distintas, previstas para situaciones cada una diferentes y en las que los cuerpos de seguridad no siempre tienen competencias. Ha habido poco acierto en la lucha jurídica contra la pandemia, a mi modo de ver, y lo siento de verdad porque en estos momentos debemos remar juntos como nación y no cada uno por su lado.

4.-¿Cómo es posible que se esté interrumpiendo el normal funcionamiento de la Justicia en España?

R- Sí, es inexplicable, porque el artículo 1.4 de la Ley Orgánica 4/1981 prevé expresamente que los poderes del Estado, y el judicial lo es, no pueden ser interrumpidos en su normal funcionamiento en los estados de alarma, excepción o sitio. Es más: ¿por qué los quioscos de prensa se dejan abiertos y los juzgados no?. Me causó estupor la bajada de persiana de la Justicia, y más aún que así continúe sin que nadie haga nada por reanudar su actividad, aunque días atrás ya se han empezado a notificar algunas cosas. Que se ralenticen los procedimientos por una causa tan extraordinaria sería entendible, pero eso no es lo mismo que interrumpir de pronto la tramitación de la mayor parte de los asuntos. Eso no solo ha paralizado la actividad de miles de profesionales, sino lesionado los derechos de millones de justiciables que esperan como agua de mayo decisiones fundamentales sobre sus vidas y haciendas. Ha sido desoladora la respuesta institucional del poder judicial, desde luego.

5.-¿Es posible hablar de teletrabajo en la justicia?

R- Nadie dice que se digitalicen de un golpe todos los juzgados, sino que en estos momentos tan especiales se pueda echar mano de estas tecnologías para seguir funcionando, aunque sea a un ritmo menor. En mi despacho, por ejemplo, estamos haciéndolo así, teletrabajando cada uno desde casa salvo en mi caso, que estoy presente en la oficina ultimando medidas cautelares y otros asuntos inaplazables. Llevamos años en España implementando Lexnet y la digitalización judicial, de modo que era y es posible que se pudiera haber continuado con los asuntos. Me consta de todos modos que muchos jueces han seguido teletrabajando o yendo a su juzgado a poner sentencias o autos, pero esa labor no es posible sin el concurso de otros funcionarios, trabajando on line desde sus domicilios o bien en su puesto de trabajo a puerta cerrada y con las medidas de seguridad que resultaran pertinentes. En un mundo que se ha demostrado en esta crisis que pertenece a internet, no tiene justificación que no se hayan apurado al máximo los recursos telemáticos disponibles. Y no me parece que haya sido así.

Otra alternativa que pudo plantearse es que la suspensión de plazos solo alcanzara a aquellas actuaciones que llevaran implícita la presencia física de las partes, funcionarios y justiciables (vistas o comparecencias), aunque existen sistemas que permiten esa comunicación audiovisual y que todos hemos por cierto empleado durante esta crisis.

En fin, dudo que las soluciones desde el poder judicial y las Administraciones públicas competentes en la materia haya sido la deseable en este y otros temas, un tema sobre el que deberemos reflexionar cuando esta pesadilla haya pasado.

6.-¿Cómo calificaría la proliferación de Reales Decretos Leyes en los últimos tiempos?

R- Comprendo que no debe ser nada fácil lidiar con un asunto de esta naturaleza desde las oficinas gubernamentales que se encargan de las cuestiones legales. Dependen de criterios técnicos y políticos que luego deben ahormar en disposiciones, Y en ocasiones en muy pocas horas, porque durante la pandemia hemos tenido que visitar la página del BOE varias veces un mismo día. También hay que entender que sobre esta amenaza no hemos tenido ni tenemos la necesaria información. Si nos han metido a todos en casa a lavarnos las manos, es la confirmación de esto que digo, de que sabemos muy poco del problema, ni dónde y cómo ha surgido (creer a estas alturas a la dictadura China es irrisorio), ni cuándo se va a terminar. Dicho esto, podría haberse hecho un mayor esfuerzo por sopesar las normas y evitar no solo la retahíla de normas posteriores, sino de las correcciones de errores, algunas antológicas. Que se haya permitido abrir, por ejemplo, a los despachos de abogados por considerarse esenciales y no se haya dejado a los clientes acudir a ellos resulta esperpéntico. O que el paseo con los perros no esté contemplado en el Decreto de Alarma, que sí especifica en cambio otras actividades permitidas. Con todo, me gustaría reconocer el trabajo difícil que han tenido los juristas implicados en este trance. No me gustaría verme en su pellejo, desde luego.

7.- ¿Considera que vinculado al Covid-19 surgirán un gran número de litigios?

R- Eso dependerá de los recursos disponibles en las familias o empresas tras esta catástrofe. Las capacidades económicas es esperable que se apliquen a lo fundamental, que es vivir. De todas formas, es posible que con algún ajuste en los honorarios profesionales se pueda contribuir no al incremento de litigios al tuntún, sino a tratar de paliar los problemas suscitados por esta crisis, desde sanciones a responsabilidades, pasando por soluciones jurídicas a arrendamientos o contratos, etc. La abogacía española es muy potente y por regla general sabe lo que tiene entre manos.

8.-La Disposición adicional decimonovena del Real Decreto-ley 11/2020 de 31 de marzo por el que se adoptan medidas urgentes complementarias en el ámbito social y económico para hacer frente al COVID-19 reconoce que el Gobierno aprobará a la mayor brevedad posible y en todo caso en el plazo máximo de 15 días, un Plan de Actuación para agilizar la actividad judicial en los órdenes jurisdiccionales social y contencioso-administrativo así como en el ámbito de los Juzgados de lo mercantil …” ¿qué opinión tiene como jurista?

R-  Como abogado lo que me importa por encima de todo son los derechos de mis clientes. Y el mantenimiento del Estado de Derecho. No puede ser que, para agilizar el atasco generado por una indebida interrupción del poder judicial, los mismos culpables pretendan ahora cercenar garantías jurídicas a la gente. Es el colmo. Lo que tienen que hacer, llegado el caso, es dotar mejor las plantillas con los recursos existentes, pero que se vayan olvidando de menoscabar los derechos procesales o sustantivos de la forma que pretenden. Los Colegios de Abogados han estado aquí muy acertados en la crítica no solo al gobierno sino especialmente al Poder Judicial, que como te digo ha estado bastante perdido en todo este problema.

9.- La crisis del Covid-19 conducirá a una situación de insolvencia en algunas pequeñas y medianas empresas, ¿a qué medidas legales se podrán acoger?

R- Aparte de las medidas existentes para estas coyunturas, no es descartable que se promulguen otras. Hoy mismo sale por ejemplo en el BOE lo de las posibles moratorias al pago de alquileres de locales. No creo demasiado en el endeudamiento, porque los créditos hay que pagarlos y ya se vio en la crisis financiera lo que pasa. Nosotros estamos ahora centrados en fórmulas relativas a aplazamientos de deudas o soluciones a los alquileres sobre las normas que van saliendo y los principios clásicos civiles, entre ellos el ya célebre del rebus.

De todas maneras, Emma, déjame que te diga que siempre escuché en casa que nunca llovíó que no parara. Y en España sabemos algo de salir adelante en situaciones apuradas. Volveremos a crecer y con mucha más energía, ya verás. Somos de muy piel dura y nada nos doblega fácilmente. Haremos de la necesidad virtud, no lo dudes.

Muchas gracias por sus consejos, palabras y ánimos. El positivismo es esencial

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