Universidad de Oviedo

9 de mayo: Día de Europa

Mi amiga y profesora en la Facultad de Económicas de Oviedo Carmen Benavides me va a empezar a cobrar derechos de autor por la foto que me ha “prestado” para poner de relieve los 60 años de Tratado de Roma y su presencia en este país, y que hoy me permite recordar el Día de Europa.

Como en otras muchas cuestiones, el día de Europa, no solo debería ser un día. Deberían ser todos los días del año, pues debemos concienciarnos de la relevancia que la UE tiene en nuestras vidas en los distintos ámbitos: económicos y sociales.

Hoy estamos de enhorabuena, porque Francia sigue estando en la UE. Con el Brexit ya teníamos bastante. Esperamos y deseamos que la UE siga fortaleciéndose y construyendo una ventaja añadida para todos aquellos que vivamos en la Unión.

La paz y la unidad son claves en este 9 de mayo, Día de Europa.

Este día tiene su origen en unas palabras, en la declaración de Schuman. Discurso pronunciado por el ministro francés de Asuntos Exteriores Robert Schuman, en París 1950. Una vez más viene a nuestras mentes este año – 1950 – y con él, el Tratado de Roma. Su objetivo era avanzar hacia una nueva forma de cooperación política que garantizase la paz y la lucha contra la violencia ejercida entre los distintos Estados Miembros. Este hecho acontecía 5 años después del fin de la 2ª Guerra Mundial. Desde luego, una idea muy loable que deseamos se mantenga cual piedra angular de nuestro quehacer diario.

Emma Ramos - Euro

El punto de partida era la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) firmada por Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Esta se configuró como la primera de las instituciones supranacionales que conforman la actual Unión Europea.

A continuación reproduzco el texto que podemos encontrar en la página comunitaria.

La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan.

La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas. Francia, defensora desde hace más de veinte años de una Europa unida, ha tenido siempre como objetivo esencial servir a la paz. Europa no se construyó y hubo la guerra.

Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania.

Con este fin, el Gobierno francés propone actuar de inmediato sobre un punto limitado, pero decisivo.

El Gobierno francés propone que se someta el conjunto de la producción franco-alemana de carbón y de acero a una Alta Autoridad común, en una organización abierta a los demás países de Europa.

La puesta en común de las producciones de carbón y de acero garantizará inmediatamente la creación de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la federación europea, y cambiará el destino de esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.

La solidaridad de producción que así se cree pondrá de manifiesto que cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable, sino materialmente imposible. La creación de esa potente unidad de producción, abierta a todos los países que deseen participar en ella, proporcionará a todos los países a los que agrupe los elementos fundamentales de la producción industrial en las mismas condiciones y sentará los cimientos reales de su unificación económica.

Dicha producción se ofrecerá a todo el mundo sin distinción ni exclusión, para contribuir al aumento del nivel de vida y al progreso de las obras de paz. Europa podrá, con mayores medios, proseguir la realización de una de sus tareas esenciales: el desarrollo del continente africano. De este modo, se llevará a cabo la fusión de intereses indispensables para la creación de una comunidad económica y se introducirá el fermento de una comunidad más amplia y más profunda entre países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones sangrientas.

Mediante la puesta en común de las producciones básicas y la creación de una Alta Autoridad de nuevo cuño, cuyas decisiones obligarán a Francia, Alemania y los países que se adhieran, esta propuesta sentará las primeras bases concretas de una federación europea indispensable para la preservación de la paz.

Para proseguir la realización de tales objetivos, el Gobierno francés está dispuesto a iniciar negociaciones según las siguientes bases.

La misión encomendada a la Alta Autoridad común consistirá en garantizar, en el plazo más breve posible, la modernización de la producción y la mejora de su calidad; el suministro, en condiciones idénticas, del carbón y del acero en el mercado francés y en el mercado alemán, así como en los de los países adherentes; el desarrollo de la exportación común hacia los demás países; la equiparación y mejora de las condiciones de vida de los trabajadores de esas industrias.

Para alcanzar estos objetivos a partir de las dispares condiciones en que se encuentran actualmente las producciones de los países adherentes, deberán aplicarse con carácter transitorio determinadas disposiciones que establezcan la aplicación de un plan de producción y de inversiones, la creación de mecanismos de estabilidad de los precios y la creación de un fondo de reconversión que facilite la racionalización de la producción. La circulación del carbón y del acero entre los países adherentes quedará liberada inmediatamente de cualquier derecho de aduanas y no podrá verse afectada por tarifas de transporte diferenciales. Progresivamente se irán estableciendo las condiciones que garanticen espontáneamente una distribución más racional de la producción y el nivel de productividad más elevado.

La organización proyectada, al contrario que un cártel internacional tendente a la distribución y a la explotación de los mercados mediante prácticas restrictivas y el mantenimiento de grandes beneficios, garantizará la fusión de los mercados y la expansión de la producción.

Los principios y compromisos esenciales anteriormente expuestos serán objeto de un tratado firmado entre los Estados. Las negociaciones indispensables para precisar las normas de aplicación se llevarán a cabo con ayuda de un árbitro designado de común acuerdo, cuya misión consistirá en velar por que los acuerdos se ajusten a los principios y, en caso de desacuerdo insalvable, decidirá la solución que deba adoptarse.

La Alta Autoridad común, encargada del funcionamiento de todo el sistema, estará compuesta por personalidades independientes designadas sobre bases paritarias por los Gobiernos, quienes elegirán de común acuerdo un presidente. Las decisiones de la Alta Autoridad serán ejecutivas en Francia, en Alemania y en los demás países adherentes. Se adoptarán las disposiciones adecuadas para garantizar las vías de recurso necesarias contra las decisiones de la Alta Autoridad.

Un representante de las Naciones Unidas ante dicha autoridad se encargará de hacer, dos veces al año, un informe público a la ONU sobre el funcionamiento del nuevo organismo, en particular por lo que se refiere a la salvaguardia de sus fines pacíficos.

La creación de la Alta Autoridad no prejuzga en absoluto el régimen de propiedad de las empresas. En el ejercicio de su misión, la Alta Autoridad común tendrá en cuenta las facultades otorgadas a la autoridad internacional del Ruhr y las obligaciones de todo tipo impuestas a Alemania, mientras éstas subsistan…

Sentencia, Unión Europea

LA ESTIBA, UN PROBLEMA QUE DEBE RESOLVERSE CON AGILIDAD

El post de hoy lo dedicamos a un tema tan candente como es la la estiba, un problema que debe resolverse con agilidad. Este artículo que, a continuación se detalla, se publicó en Expansión el 1 de marzo.

Actualmente los dos primeros días de huelga han quedado en suspenso, tras la falta de acuerdo que, en principio existe, entre los Grupos Parlamentarios que no se deciden a convalidar el Real Decreto Ley. Si bien, el proceso de negociación permanece abierto entre la patronal y los sindicatos.

san-juan-de-nieva

“El mundo, en términos generales, se encuentra desorientado. No quiero ser catastrofista, pero la realidad que nos rodea es complicada.

Recordemos las promesas proteccionistas y la postura contraria a los Tratados de Libre Comercio del nuevo Presidente de EEUU, Donald Trump; o el Brexit amenazando la Unión Europea.

En Italia, tras la dimisión de Matteo Renzi se desestabiliza su partido, el Gobierno y el país al completo. Estancamiento económico, crisis en algunas de sus entidades bancarias e irrupción del euroescepticismo, son algunas de sus notas características.

Marine Le Pen, en Francia, es otra de las amenazas que se dejan sentir en la UE, con propuestas encaminadas a aprobar un “Frexit”. Estas y otras cuestiones complican el mercado en el que nos movemos.

En España, un hecho adicional: la problemática de la estiba perjudica nuestra economía, en términos globales. Por nuestros puertos circula el 86% de las importaciones y el 60% de las exportaciones totales; lo que afecta a más de 150.000 empleos directos e indirectos. Los datos son inexorables: representan el 1,1% del PIB nacional y el 20% del PIB del transporte.

La situación actual muestra cómo algunos armadores y navieras comienzan a buscar terminales competitivos y puertos vecinos en los que atracar sus barcos y descargar sus productos para proceder a su comercialización; gestionándose unos 480 millones de toneladas al año de mercancías. Los puertos de Portugal, del sur de Francia o Italia son algunos de los destinos más atractivos que, le puede suponer a la economía española un freno.

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