Coronavirus, Tejetrabajo

El coronavirus trajo consigo el teletrabajo

Muchas gracias una vez más a Expansión que me publicaba el día 14 de abril el artículo “El coronavirus trajo consigo el teletrabajo” y que a continuación reproduzco:

Teletrabajo

“El 11 de marzo de 2020, en el momento en el que la Organización Mundial de la Salud elevó “la situación de emergencia de salud pública ocasionada por el COVID-19 a pandemia internacional” fuimos realmente conscientes que las cosas no iban bien. Hasta ese momento, con paños calientes, quizás con indiferencia, algunos trataban de evadirse de la cruda realidad, pensando que con ellos “no iba la cosa”. ¡Y vaya que ha ido!

Este hecho dio luz verde al Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, y a un sinfín de normas, recogidas en un código electrónico publicado por el BOE sobre la crisis sanitaria del COVID-19, que tratan de detener este virus y con ello sus cruentos efectos sobre la salud y la economía.

Ante esta coyuntura, el teletrabajo se ha convertido en una realidad o, más bien, en una necesidad. Como suele ocurrir en las Administraciones Públicas (AAPP), las mejoras informáticas y las novedades tecnológicas, no vienen de la mano de los avances en la eficiencia y en la eficacia de una moderna Administración.

Algunos empleados al servicio de las AAPP conciben el cambio como un trabajo duro y arduo que no les interesa; por ello, ponen trabas a lo desconocido, con términos tales como “no puede ser”, “es que supondría…”, “no hay recursos”, “es que nunca se hizo así…” y las miles de reuniones e informes que terminan en la papelera encuentran, sin embargo, una respuesta inmediata ante una norma que lo imponga.

Recuerdo las dificultades que existieron para implantar el registro electrónico en algunas AAPP, meses de reuniones y la imposibilidad sobre la mesa. Tuvo que llegar la Ley 25/2013, de 27 de diciembre, de impulso de la factura electrónica y creación del registro contable de facturas en el Sector Público para que se llevase a la práctica, en una brevedad inusitada y con la consiguiente ventaja para garantizar el cumplimiento del Periodo Medio de Pago a los proveedores. Otro ejemplo, lo encontramos en las votaciones electrónicas no presenciales (a distancia) en un Parlamento, antes imposibles, ahora factibles.

Del “no se puede” al “sí se pudo”

El último ejemplo, claro y nítido, lo vemos con el teletrabajo. Las AAPP no lo podían implantar, algunas empresas tampoco; era impensable, avanzar en esta línea, no se materializaba. Y ahora, fruto del coronavirus, fruto de un virus, se consigue implantar esta fórmula en la práctica totalidad de la Administración Pública.

Las medidas de confinamiento han conducido a que casi todos podamos trabajar desde casa, dejando al margen servicios sanitarios y otras profesiones determinadas; permitiendo así cumplir con la función de un servidor público. Es lamentable, pero haya sido un virus el que ha conseguido introducir algo de modernización en una Administración que se quedaba obsoleta, con dificultades aún para implantar una Administración real sin papeles.

Las empresas, fundamentalmente, aquellas de mayor tamaño también pueden optar por elegir esta medida para proteger a sus trabajadores y tratar de frenar el aluvión de expedientes de regulación temporal de empleo por fuerza mayor que se están tramitando y que superan los 240.000 y afectan, aproximadamente, a 1,2 millones de trabajadores, así como tratar de paliar las pérdidas económicas consiguientes que le acompañan.

En línea con esta reflexión el informe de Randstad sobre los profesionales en España que teletrabajan pone de manifiesto que el 22,3% de la población ocupada puede teletrabajar en España, es decir, que de los más de 19,7 millones de personas ocupadas, únicamente 4,4 millones pueden hacerlo.

Por su parte, prácticamente la mitad de los profesionales que teletrabajan son técnicos, científicos e intelectuales, seguidos de “contables, administrativos y otros empleados de oficina, que suman el 20% del total de profesionales que pueden optar a esta modalidad de trabajo”. Además, los mayores resultados los encontramos en la Comunidad de Madrid (28%), seguida de Cataluña (25%); ocupando las últimas posiciones, Castilla-La Mancha (18,2%) y Extremadura (17,5%).

Hace un año, el 69% de trabajadores españoles deseaba teletrabajar, pero su empresa no se lo permitía. Quizás fuese interesante que se repitiese esta encuesta en la actualidad para ver, por un lado, el impacto real del coronavirus en el teletrabajo y, por otro, la ventaja competitiva que haya podido generar.”

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