Coronavirus, Crisis, Economía, Entrevista

CORONAVIRUS Y ECONOMÍA. ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO DÍAZ LAGO

LAGOEspaña al igual que el resto de los países del mundo está atravesando una de las más graves crisis sanitarias que lleva a la Organización Mundial de la Salud, el 12 de marzo, a hablar de pandemia en lugar de brote de coronavirus, dado el elevado número de contagios.

Nos encontramos sumidos en una situación de caos y temeridad, desde el punto de vista sanitario. Pero el problema no queda ahí y, desgraciadamente, ya comenzamos a hablar de crisis económica que afecta a las grandes y pequeñas empresas, sin distinción alguna.

Ante estas circunstancias nos ponemos en contacto con JOSÉ ANTONIO DÍAZ LAGO, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, con especialidad en Economía Monetaria, Fiscal e Internacional por la Universidad Complutense de Madrid y funcionario excedente del Cuerpo Técnico de Hacienda, Aduanas e Impuestos Especiales, que ocupó distintos puestos de reconocido prestigio en el ámbito económico, a nivel estatal y autonómico.

1.- En primer lugar, nos gustaría saber cómo se encuentra usted. ¿Cómo está viviendo anímicamente esta etapa?

R- Como estamos todos, con inquietud y procurando cuidarme y cuidar a mi familia.

2.- El Observatorio Financiero del Consejo General de Economistas prevé que el año finalizará con una caída del PIB en torno al 4%, si la actividad consigue recuperarse en el mes de mayo; la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) manifiesta que se empieza a observar “un cambio drástico en las estimaciones de crecimiento trimestral” que apuntan a una caída intertrimestral de casi un punto de PIB entre abril y junio. ¿Usted cree que estos datos son demasiado favorables para nuestro país y que la realidad va a ser otra peor?

R-   Goldman Sachs estima que aún puede ser peor y descender en un 10%. Con seguridad habrá una caída del PIB; la dimensión de esta dependerá, en primer lugar, de la evolución de la crisis sanitaria, y esa es una variable que no controlamos del todo; en segundo lugar, dependerá del acierto en las medidas económicas que se adopten para paliar la situación. Un 4%, por aventurarme, casi me parece optimista, si se soluciona la crisis sanitaria y se puede afrontar el próximo año con normalidad habría una recuperación; cifras superiores a ese porcentaje serían muy preocupantes.

3.- Funcas teme la pérdida de 15.000 afiliados diarios en abril, “bajo un supuesto conservador”; además recuerda que al empleo destruido hay que sumar el que deja de crearse. ¿Qué medidas debería adoptarse para tratar de paliar esta situación?

R- Lo más importante, un plan de actuación inmediata que debiera estar diseñado y estar aplicándose ya; sé que no es fácil, pero ahora es más importante ser eficaces, ayudando a las empresas, que hacer grandes análisis, y, además, hay que centrarse en este asunto; sin embargo, la actuación se ha escalonado en varios reales decretos, con modificaciones de unos a otros; con lo que se están introduciendo temas que pueden ser adecuados o no, pero que no tienen que ver con la crisis del coronavirus.

El problema puntual de la pérdida de empleo puede paliarse temporalmente con los ERTE, ahora bien, si esta situación se prolonga los desempleos serán definitivos y la recesión más amplia.

Debiera haber políticas de ayuda específica a las empresas, y complementarlas con la ayuda de la UE para reducir al máximo las quiebras y pérdidas de empleo asociadas con el cierre económico temporal y eso es lo principal, aparte de aportar los recursos para la sanidad.

4.- ¿Cómo es posible que España avance por detrás de las principales potencias europeas en cuanto a la adopción de medidas económicas frente al Coronavirus?

R- En el ámbito económico, creo que en España la agenda ideológica ha condicionado la actuación del gobierno. Otros países han tomado medidas inmediatas y directas, puesto que ha primado el sentido de eficacia y no la vertiente ideológica, mientras que en España la propia conformación del Gobierno ha generado debates internos que han hecho demorar las decisiones casi una semana desde que se decreta el estado de alarma y luego modificar varias veces la primera decisión.  Esa es la explicación esencial.

5.- Según los datos que revela un informe del «think tank» europeo Bruegel calcula que, hasta el 26 de marzo, el impacto presupuestario de las medidas adoptadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez ascendía a un 0,7% del PIB, igual que en Bélgica y sólo superando a Hungría. ¿Qué hemos hecho mal o por el contrario considera que se han adoptado las medidas correctas en el momento oportuno?

R-    España es el país con el mayor porcentaje de empleos temporales a corto plazo, con dos tercios de sus empleos dependiendo del sector servicios y con un 40% de este sector servicios constituido por microempresas de menos de diez trabajadores. Era probablemente el país más urgido para tomar medidas inmediatas, pero el gobierno espacia sus medidas, cuando esta realidad es muy acuciante porque significa que estas empresas y colectivos son muy vulnerables a la crisis y al parón económico. Las medidas deberían haber sido inmediatas e ir directas a solventar los problemas de liquidez.

6.- ¿Qué medidas se deberían adoptar para paliar esta sangría económica?

R- No creo que escalonar las medidas sea bueno porque sugiere improvisación o falta de criterio y eso también genera expectativas negativas y ese es el primer problema, deberían haberse pensado de una sola vez y desde el principio y, sin embargo, llevamos cuatro decretos y habrá por lo menos un quinto con el asunto de la renta vital.

En segundo lugar, se debería haber tratado mejor a los autónomos y PYMES desde el minuto uno, fundamentalmente dándoles liquidez.

Tercero, la AEAT está yendo y viniendo con medidas y contramedidas que, aunque son muy técnicas, confunden a las empresas y, en general no se están considerando exenciones tributarias potentes; el ámbito de más crecimiento tributario, los impuestos especiales, no contiene medidas de exención.

Cuarto, se centran medidas en el ámbito del empleo (ERTE) y se incurre en la “boutade” de prohibir el despido, que el último que lo hizo en este país por cierto fue Franco, y que no es cierto, simplemente lo encarece; obviamente, si una empresa esta en quiebra no hay prohibición que valga.

Y quinto, deberían haberse planteado exenciones de seguridad social y fiscales inmediatas, supeditando la perfección en el diseño de medidas a la rapidez de las mismas.

Hay un tema adicional y es que la situación es tan difícil que puede acabar siendo necesario otorgar ayudas extraordinarias personales; si esa medida puede contar con apoyo general es ahora ¿porqué se demora?  Han pasado más de tres semanas desde el primer real decreto, eso es poco en términos normales, pero esta situación es critica.

7.- ¿Cree que haría falta desarrollar una política fiscal que coadyuvase a la reactivación económica?

R- Algunos creen que el control de déficit y deuda es un capricho y que el Estado tiene fondos ilimitados o que todo se soluciona con más impuestos a los “ricos” y con expropiaciones; no es así, ojalá fuera tan fácil.

Si por política fiscal se entiende más gasto, no va a quedar otro remedio, ahora y después, porque empresas y autónomos se han quedado con los ingresos a cero en muchos casos. Pero hay que tener claro una cosa, el Estado se financia con impuestos y deuda esencialmente; en época de crisis la recaudación por impuestos se derrumba y los gastos sociales se incrementan, y respecto a la deuda, primero te la tienen que dar y luego hay que pagarla. No es una ecuación fácil de resolver y hay que pensar en el presente, pero también en el futuro. De algún modo la UE ayudará, claro, pero habrá que variar las políticas de gasto público, gastar más en unas cosas y reducir el gasto en otras y explicárselo a la gente. Lo que no podemos es gastarnos lo que no tenemos o endeudarnos por encima de nuestras posibilidades y eso no porque haya que cumplir las reglas fiscales, sino porque no tendremos recursos. Después de esta crisis sanitaria habría que hacer un presupuesto base cero, reflexionando sobre la procedencia de todo el gasto público de cada administración.

8.- Los autónomos pedían suspender la cuota del mes de marzo igual que se hizo en Italia; sin embargo, se aprobó un aplazamiento hasta el mes de mayo. Francia aprobó una moratoria del alquiler de locales comerciales; en España tampoco se llevó a cabo. ¿Cree usted que están quedando “abandonadas” las Pequeñas y Medianas Empresas con las políticas adoptadas hasta el momento?

R- Para los autónomos creo que las medidas diseñadas se han centrado en primera instancia en aplazamientos de pago, que está bien, pero es insuficiente, ya que no se les eximía del pago de la cuota. Luego, en un segundo decreto, se aplica una exención ligando el pago de la cuota al cierre o menor actividad, con lo que en realidad se esta incentivando el cierre. No entiendo porque no se ha sido más sensible y de actuación inmediata con este colectivo, que parece que va a tener que pagar también la cuota del mes de abril. Para las PYMES, y estamos hablando de empresas hasta 250 trabajadores nada menos, la situación es igualmente complicada, podrán aplicar los ERTE, pero su situación dependerá mucho de su solvencia inmediata para seguir afrontando gran parte de los gastos con ingresos nulos o muy limitados y, encima, con la “prohibición” del despido se les pone bajo sospecha, cuando lo que habría que hacer es inyectarles liquidez, con aplazamientos o exenciones de impuestos o incluso ayudas específicas.

9.- Usted cree que la crisis provocada por el COVID-19 ¿será la crisis económica más profunda desde la Gran Depresión? O ¿será como la crisis global del 2008?

R- El problema es que la crisis del 2008 no ha tenido un cierre franco. El avance tecnológico y la proliferación de  plataformas digitales y grandes cadenas de suministro hace que el empleo tradicional (contrato fijo, horarios, sueldo garantizado) esté en cuestión, proliferan los empleos “atípicos” (temporales, sin coberturas sociales, mal pagados, sin horarios) además, en España, el desempleo persiste y en el mundo en general hay otras preocupaciones: ecologismo, migraciones, cambio climático, reparto desigual de la riqueza, que se está haciendo más evidente, etc. Por otro lado, ni el monetarismo -con inflación y tipos de interés a cero- tiene soluciones fáciles ni el keynesianismo -con Estados con mucho nivel de gasto- lo tiene fácil. No hay liderazgo en muchos temas, empezando por el económico y en estas… llegó el coronavirus; cuando este acabe todos los problemas citados seguirán encima de la mesa, pero peor, claro. Seguramente hacen falta acuerdos internacionales, liderazgos fuertes y compromiso de las instituciones y la sociedad para buscar nuevos paradigmas. O se logran o esta crisis será mucho peor que la del 2008. Pero la situación no es igual para todos, por vez primera entre las 20 primeras economías del mundo el continente asiático en conjunto es el de mayor peso, y Europa está quedando muy muy relegada.

10.- ¿Cuánto prevé que pueda durar esta crisis económica que acaba de comenzar?

R-   Un economista ruso, Kondratiev, al que Stalin fusiló por sostener que el fin del capitalismo no era inminente, desarrollo la teoría de los ciclos: el capitalismo cada cincuenta años entra en crisis, entonces se reinventa y alcanza un nuevo equilibrio; la historia, más o menos le ha dado la razón. El ciclo actual comenzó hace diez años, si se cumple la teoría de los ciclos debemos alcanzar un nuevo consenso para el equilibrio a corto plazo. Y aunque no creamos en esto, hay que buscar políticas económicas sólidas, consensuadas a nivel internacional y que generen optimismo, pero claro, afrontando los problemas que citaba más arriba, no ignorándolos y llegando a acuerdos globales. Si no se hace así entraremos en el sálvese quien pueda, quizá políticas proteccionistas y una situación impredecible.

11.- Y será sólo una crisis económica o ¿vendrá acompañada de una crisis de deuda y financiera también?

R- No sé si alguien lo puede predecir con certeza, es difícil dar una opinión terminante. Técnicamente el dólar está fuerte y las entidades financieras, aunque han vuelto a incurrir en algunas de las prácticas previas a la crisis del 2008 están más cubiertas y las economías domésticas menos endeudadas. Creo que el sistema financiero está más preparado. La deuda de los países en Europa es un problema, con Italia y Grecia disparadas y otros países, entre ellos España, por detrás, pero con niveles muy altos. Hay que valorar el conjunto, hay muchas variables en el escenario y hace falta un gran acuerdo internacional, otro Bretton Woods que de esperanza. Si no lo hay cualquier cosa es posible.

12.- ¿En qué consisten los “coronabonos” y para qué sirven? ¿Ayudarán a solucionar parte del problema?

R- Los coronabonos pretenden ser deuda de la UE, no de los Estados, y Alemania y Holanda han dicho que no, que prefieren “ayudar”, aunque sea dando el dinero como una subvención; obviamente no quieren abrir la puerta a una auténtica unión fiscal. La UE empezó como un mero instrumento de objetivos comerciales. Se pretende que sea una unión política y hemos cedido competencia en materia de política monetaria, pero fiscalmente cada país conserva sus competencias. Se aplican reglas rígidas de control de déficit y deuda para no contaminar al conjunto y cuando un país tiene problemas se le ayuda, pero “se las debe arreglar”, lo cual es totalmente contrario a una unión política de verdad. Volvemos a estar así.

13.- ¿Cuánto tiempo puede mantenerse un “país cerrado” desde el punto de vista económico?

R-   Mantener un país cerrado tiene coste desde el minuto uno, por eso las medidas deberían haber sido inmediatas y no lo han sido, muchos no podrán afrontarlo, se producirán quiebras de empresas con la consiguiente pérdida de empleo. Además, si hay menos dinero la gente consume menos y la situación va empeorando.  ¿Cuánto se puede aguantar? Debe estar en vías de solución antes de junio, porque si España no salva la temporada turística, que es el 10% de su PIB el asunto empezará a ser muy preocupante.

14.- Dado que existe un vínculo entre el PIB y la esperanza de vida, dado que los países más ricos pueden invertir más en salud ¿cree que se podría provocar un efecto aún más pernicioso que el originado por el coronavirus?

Yo creo que esta experiencia, cuando las cosas se hayan normalizado, va a servir en dos sentidos: avanzar en la digitalización y el teletrabajo y estar más prevenidos para futuras pandemias similares. Los países occidentales pueden priorizar recursos para dar cobertura a estas situaciones, pero priorizar es elegir no incrementar. El riesgo es caer en las recetas fáciles y pensar que el gasto público es bueno “per se”, cuando debe estar sometido a los mismos controles de eficiencia que cualquier otro.

Muchas gracias por sus consejos, palabras y ánimos. El positivismo es esencial

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