Autónomos

El coronavirus fagocita a los autónomos

CORONAVIRUSEl 23 de marzo de 2020, me adentraba en el temible problema del CORONAVIRUS a través de la siguiente publicación: El coronavirus fagocita a los autónomos. Le agradezco a Expansión, una vez más, que me haya recogido en su apartado de Opinión el citado texto:

“Sin dejar al margen el devastador efecto que el coronavirus está teniendo en la salud de los ciudadanos, con unos 14.000 casos en España; sus secuelas sobre la economía son cuantiosas. Comenzamos a sentirlas y no han hecho más que comenzar. En concreto, las pérdidas que se estiman para los autónomos, en los próximos dos meses, oscilan entre los 16.000 y 18.000 millones de euros.

Un análisis micro nos induce a reflexionar sobre algunos de las consecuencias que experimentarán nuestras empresas, en general, y las pequeñas y medianas empresas, en particular. De hecho, más de 3 millones de trabajadores por cuenta propia se verán seriamente afectados. Algunas de las grandes preocupaciones que invaden nuestra economía se materializan en la reducción de las ventas, el cierre de establecimientos como consecuencia de la declaración del Estado de Alarma, las dificultades o incluso la imposibilidad de hacer frente al pago a los proveedores, la pérdida de liquidez que puede derivar en un problema de solvencia, la incertidumbre laboral, los posibles expedientes de regulación de empleo temporal por fuerza mayor que hayan de tramitarse, en función de las circunstancias empresariales…

Es necesario adoptar las medidas sanitarias y económicas tan pronto como se ponga de manifiesto la existencia de una crisis y no esperar a que trascurra el tiempo, para ver si por sí misma o por arte de magia se consigue subsanar. Actuar con celeridad y coherencia en la toma de decisiones es la única forma que nos permitirá anticiparnos a los riesgos con los que minimizar las pérdidas.

En un mundo como en el que vivimos en el que nos jactamos de nuestra administración electrónica y de las innovaciones tecnológicas, la realidad es que ni las conference-calls ni el teletrabajo aún ha podido desarrollarse en algunas administraciones públicas y en distintas empresas, especialmente en aquellas de menor tamaño. En este sentido, se hace necesario diseñar los correspondientes protocolos y adoptar determinados acuerdos.

Además, estas condiciones económicas tan cruentas llevan a las empresas, de mayor o menor tamaño, a elaborar un Plan económico-financiero que sirva de base para analizar los objetivos que se prevé alcanzar, permita definir cuáles son las necesidades financieras de la entidad en base a la merma de los ingresos estimada y a los costes previstos; así como nos permitirá diseñar nuevas medidas de liquidez más ágil y adecuadas a las circunstancias. En este sentido el Gobierno de España ha aprobado unas líneas de avales garantizados por el Estado y se prevén movilizar unos 200.000 millones de euros (20% PIB). El endeudamiento tras acudir a nuevos préstamos no es la solución al problema en esta situación, donde algunas empresas se verán abocadas al cierre.

Sería conveniente lograr que los autónomos en situación de aislamiento y que no accedan a la prestación por cese de actividad no paguen sus cuotas y

cotizaciones a la Seguridad Social durante dos meses o más en función de la duración del periodo del Estado de Alarma. Además, aquellos que hayan cerrado sus negocios o la merma en sus ingresos sea significativa pasen a incluirse en el colectivo de consumidores vulnerables en relación con el suministro de agua y energía eléctrica. Se requiere una actuación conjunta en la esfera estatal y autonómica para tratar de sufragar los costes fijos no atendidos, fruto de la falta de ingresos.

En materia de contratación pública se precisa revisar los Pliegos de Cláusulas Administrativas Particulares o los Contratos Marco e incluso se podría valorar la posibilidad de instar al órgano de contratación la suspensión del contrato por causa de fuerza mayor o incluso llegar a la resolución del mismo. De hecho, las Administraciones Públicas van a establecer un régimen específico de suspensión de contratos públicos, con ampliación de plazos y compensación de salarios, de forma que se evite la resolución de los contratos y la pérdida de empleo. No debemos olvidar que todos los procesos administrativos y judiciales se paralizarán; por su parte, los plazos procesales se suspenderán y se interrumpirán en todos los órdenes jurisdiccionales, con algunas excepciones.

Entre las medidas fiscales no sólo debemos centrarnos en la necesidad de solicitar fraccionamientos o aplazamientos ordinarios de las deudas tributarias, sino que se ha de proceder al aplazamiento excepcional previsto en la nueva regulación y se ha de avanzar en la solicitud de ampliación de plazos de forma extraordinaria en materia de procedimientos tributarios. Todo ello, sin obviar la necesidad de adoptar medidas fiscales concretas en determinados tributos.

Quedan muchas medidas que adoptar aún para evitar caer aún más en esta profunda crisis que nos ha tocado vivir, donde la gestión coordinada es esencial.”

4 comentarios en “El coronavirus fagocita a los autónomos”

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